21 de septiembre de 2026
El reconocido pintor argentino tenía 97 años. Su hija Paloma fue desaparecida por la dictadura. Siempre nos acompañó en la búsqueda de nuestros nietos y nietas.
Despedimos con profunda tristeza a Carlos Alonso, enorme artista, ejemplo de compromiso político y social, y uno de los que ha retratado de manera más contundente y estremecedora el horror de la última dictadura. Su hija Paloma, de 21 años, fue desaparecida el 30 de julio de 1977, en Buenos Aires, y él debió partir al exilio.
"Sigo creyendo en el arte y, sobre todo, en su memoria insobornable, no sentimental pero que es capaz de fijar las heridas que la realidad deja en nosotros; no creo que el arte pueda resolver ninguno de los problemas del mundo, máxime cuando la ambigüedad invade el arte figurativo y la banalidad es consagrada de utilidad pública: Los Estados del mundo intentan esterilizarnos con la miseria y el terror, pero es con ese amor aterrorizado con el que podemos construir cuadro", señalaba con lucidez hace poco tiempo.
Recordamos con gratitud su generosidad y su participación en diversas actividades, entre ellas una inolvidable pintada colectiva, junto con Adolfo Nigro, León Ferrari, Luis Felipe Noé, Carlos Gorriarena y Abuelas y nietos, en el Centro Cultural Recoleta, hace ya casi 30 años.
Se ha ido un artista que logró representar el dolor propio y la tragedia colectiva como pocos. Queda su obra, testimonio visual de nuestra historia, de la memoria, de la verdad y de la justicia, una obra que lo trasciende y lo mantiene vivo en su trazo. Abrazamos a sus seres queridos en este momento de pesar.
Fuente: Abuelas
Autor/a: Abuelas
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